Abstract
Este artículo estudia las fuentes heracliteanas del Heráclito cristiano y segunda harpa a imitación de David, en lo referente a la forma y al contenido. Partiendo de un resumen de otros tratamientos de Heráclito en el siglo XVII, sugiere que el de Quevedo destaca por ir mas allá de los tópicos y por concentrarse en el lenguaje y en las imágenes contenidas en las enseñanzas del filósofo efesio. Una lectura detallada de los Salmos quevedianos descubre una variedad de recursos verbales, estilísticos y figurativos con los que Quevedo refunde la teología de los fragmentos heracliteanos, la hace conformarse con una visión judeocristiana, y la explota para su propia y creativa expresión penitente.